Un estelar Sorloth, creador de tres de los cuatro tantos del Atlético y de un trabajo de zapa impagable, finiquitó a un Brujas que se ha resistido a entregar la eliminatoria en el Jan Breydel y en el Metropolitano. Oblak, con un paradón, reflejó la amenaza que fue el grupo belga. Solo con la cascada de muchos del noruego y el 2-1 de Cardoso, el aparato de Simeone se pudo asentar en el segundo tiempo, tras sufrir en el primero, y cerrar la eliminatoria a la contra
Los aires de final se manifestaron desde el principio. En la situacion del Atlético, muy contenido y hasta dubitativo con la pelota, con demasiados pases de seguridad. Por la parte del Brujas, complejos fuera, siendo consciente de que era un duelo a todo o nada, Leko y sus futbolista fueron leales a su iniciativa de atacar siempre y en todo momento en manada y intentando encontrar a los extremos. Un aparato atrayente este Brujas de Leko, con una buena mezcla de veteranía y juventud. Mechele como padrino del exuberante Ordóñez en el eje de la defensa y Vanaken de Stankovic en la dirección. Fue atrevido Leko, pues reemplazó a su ancla Onyedika, sancionado, con Vetlesen, un diez para llevar a cabo daño entre líneas o asomándose por sorpresa en el área. Al campeón belga lo culminaban la movilidad de Tresoldi y sus puñales pegados a la cal, Tzolis a la izquierda y el agradable Forbs, baja en la ida, como espoleta en la banda derecha.
Un examen para Ruggeri, al que el regateador luso se lo logró pasar mal de en tantas ocasiones que le citó. De alguna salió ganador el lateral italiano, al que le perjudicaba que Llorente se metiera como tercer central y Giuliano como quinto defensa. Baena, como tercer centrocampista, no llegaba a las ayudas de Ruggeri. El almeriense ocupó el sitio de Lookman, más goleador en sus primeros partidos que jugador de desborde y, a veces , desconectado del trabajo defensivo.
Alexander Sorloth, marca el cuarto para el Atlético de La capital española.
Angel Martinez - UEFA (UEFA via Getty Images)
Conectaba fácil con sus extremos el Brujas por esa inferioridad numérica en el medio. Prácticamente se defendía mejor el Atlético con la pelota, con esos toques de trámite, que en el repliegue. Tardó mucho más de cinco minutos en ligar algo de juego dañino. Era mejor el Brujas y Vetlesen tuvo el gol en una dejada de Vanaken, que lo mismo organiza, corta en su área o asiste en la del contrincante. El noruego remató centrado y Hancko evitó el gol.
Al Atlético le costaba progresar por el hecho de que el Brujas dejaba que fueran Hancko y Pubill los que distribuyeran la pelota. Koke y Cardoso estaban tan apartados de los centrales, que solo tenían 2 opciones: o arriesgar con conducciones para atravesar la presión de los delanteros del Brujas o ofrecer pases sin filo. Conque el Atlético encontró el gol por la vía rápida y más fácil , saltándose todas las líneas del Brujas con el saque largo de Oblak intentando encontrar a Sorloth. El noruego estiró el globo controlándolo y forcejeando con Mechelen hasta pisar área y descerrajar un zurdazo duro y centrado con bote que se tragó Mignolet. Un remate, un gol en algo mucho más de veinte minutos merced al noruego, mucho más conectado que nunca. Una pena que Julián Alvarez no acabe de sintonizar o de comprender lo que piensa jugar con un delantero de esas especificaciones. Empeño y sacrificio no le faltan al argentino, pero precisa mezclar sus virtudes con una mejor lectura de todo lo que hace Sorloth como referencia o cuando cae a las bandas.
El gol no derrumbó al Brujas, que siguió a lo propio. A jugar bien y a estresar a Ruggeri y a Giuliano. De esa insistencia astilló un par de saques de esquina y el segundo lo peinó en el primer palo Mechele y lo remachó Ordóñez. Logró justicia el tanto a la valentía del Brujas, que por cuarta vez igualaba la eliminatoria. Y la ha podido inclinar a favor suyo si Oblak no hubiese hecho una de las paradas de esta Champions. Vetlesen le remató de cabeza a quemarropa y el esloveno logró un ejercicio esplendoroso de reflejos y de potencia en el antebrazo para meter la manopla y sacar la pelota sobre la línea.
Con el empate a uno y la inquietud que le produjo la superioridad del Brujas, el Atlético salió más decidido en el segundo acto. Y encontró un gol veloz. Cardoso empalmó una volea en un rechace en el borde del área. El norteamericano se siente más cómodo en campo contrario presionando y llegando que empezando el juego en nuestro. El tanto le va a venir bien. No se rindió el Brujas, que prosiguió atosigando. Simeone sentó al gris Julián por Griezmann antes que Sorloth culminara su gran noche. Finalizó una contra de libro con Lookman y otro buen centro de Ruggeri, que en ataque va progresando adecuadamente. Tres goles , máximo goleador del aparato con 15, para meter al Atlético en octavos, donde le aguardan el Liverpool o el Tottenham.

